De todo un poco

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EL ARCO NORTE

Simbólico que el puente Arco Norte, en Avenida V. Carranza, haya sido nombrado como “Celsa Virgen”, en honor a una mujer cuya vida estuvo marcada por la vocación educativa, el compromiso social y la formación de generaciones enteras de colimenses.

Las obras en el tercer anillo, ciertamente, provocaron desesperación entre los usuarios frecuentes de esa vialidad; sin embargo, la espera valió la pena.

Aun cuando hubo intentos de abrir la circulación sin estar concluida, el puente Arco Norte se inauguró antes de lo previsto: hay que recordar que Marisol Neri León, en los Diálogos por la Transformación del pasado 9 de julio de 2025, informó que la obra estaría terminada en junio de 2026.

Pequeños detalles, algunos ajustes técnicos, fue lo que tuvo en vilo a la sociedad que ya quería utilizar el puente; la cuestión es que ahora la vialidad está en condiciones óptimas para ser transitada sin problema alguno, sin el temor a que algo pueda salir mal.

Pero, así como el Arco Norte, en V. Carranza, en Coquimatlán e Ixtlahuacán también se estrenaron puentes de gran relevancia para la gente que habita esos municipios.

En el caso de Coquimatlán, se construyó el puente El Chical, con una inversión de 137 millones de pesos; en el caso de Ixtlahuacán, se inauguró el puente La Presa-Las Trancas, cuya inversión alcanzó los 86 millones de pesos.

Justicia social, es como se puede definir el enfoque de estas obras, pues tanto en Coquimatlán como en Ixtlahuacán estos puentes eran indispensables para mejorar la movilidad de las personas que requieren traslados diarios.

El Chical y La Presa-Las Trancas, así como Arco Norte en V. Carranza, se une a la serie de infraestructura vial y carretera que el gobierno de Indira Vizcaíno gestionó y logró concretar ante las autoridades federales, que desde hace años (más de 20 en el caso del Arco Norte) se venían proyectando sin que se hiciera realidad.

Hoy ya lo es.