Hablar del agua es hablar de bienestar, salud, desarrollo y oportunidades. Contar con un suministro suficiente y de calidad en los hogares, así como disponer de infraestructura para aprovechar el recurso en las actividades agrícolas, es una necesidad que exige respuestas de fondo y no solamente soluciones temporales. En Colima, el gobierno que encabeza Indira Vizcaíno Silva ha puesto sobre la mesa proyectos de infraestructura que buscan atender precisamente esos desafíos.
Entre las obras de mayor relevancia destaca el Acueducto Agua para Colima, con una inversión cercana a los 2 mil millones de pesos que beneficiará a más de 238 mil habitantes de Colima y Villa de Álvarez. Su construcción representa un paso importante para mejorar el abastecimiento en la zona conurbada, particularmente en aquellas colonias donde las familias padecen problemas de baja presión y suministro irregular.
La nueva infraestructura permitirá incorporar 500 litros adicionales de agua por segundo mediante una línea de conducción de casi 21 kilómetros, además de estaciones de bombeo y tanques de almacenamiento. Más allá de las dimensiones de la inversión, lo verdaderamente importante será el beneficio cotidiano para miles de personas que necesitan contar con agua en sus viviendas sin depender de los tandeos o de las limitaciones de las redes actuales.
Esta obra también representa una apuesta hacia el futuro, pues permitirá fortalecer la capacidad de respuesta ante el crecimiento de la población y las condiciones climáticas cada vez más exigentes. Es decir, no solamente se busca resolver una necesidad actual, sino preparar a la zona metropolitana para los próximos años. Lo dijo bien la mandataria: se busca garantizar el vital líquido para las actuales y las futuras generaciones.
Pero atender el agua también significa voltear la mirada hacia el campo. La producción agrícola necesita sistemas eficientes de distribución y riego, porque cada litro que se aprovecha adecuadamente contribuye a la productividad, la economía rural y la seguridad alimentaria.
En este rubro sobresale la presa derivadora de Armería, que con una inversión también significativa permitirá mejorar el riego para 2 mil 600 hectáreas agrícolas en la zona. Se trata de una infraestructura que puede traducirse en mejores condiciones de trabajo para los productores y mayor certidumbre para quienes dependen de la actividad del campo.
A ello se agregan los proyectos de agua potable, drenaje, saneamiento y tecnificación hidroagrícola que se desarrollan en coordinación con el Gobierno de México, bajo una política general del agua que debe entenderse como una inversión que beneficia a distintos sectores al mismo tiempo.
Mejorar el abastecimiento en las ciudades favorece la salud y las condiciones de vida; fortalecer el riego en los campos del estado impulsa la actividad productiva, y ampliar y mejorar la infraestructura de saneamiento contribuye al cuidado del medio ambiente, por ello se debe reconocer la estrategia y la coordinación para sumar recursos, capacidades técnicas y esfuerzos en proyectos que difícilmente podrían desarrollarse con el mismo alcance desde un solo ámbito de gobierno. Enhorabuena. Es cuanto.